Congestión o regurgitación mamaría. Por qué se presenta y cómo tratarla

Durante los primeros días después del parto, aproximadamente después del quinto día, se presenta lo que comúnmente se conoce como la «subida de la leche». El recién nacido ya no necesita el calostro de los primeros días sino leche materna propiamente dicha, por lo tanto, estos días aumentará la producción haciendo que los pechos se vean mucho más llenos y se sientan más pesados.

Es en este momento donde se suele presentar la ingurgitación mamaria, sin embargo, no quiere decir que tener los senos llenos sea una ingurgitación, aquí las diferencias:

Senos llenos

Pueden sentirse algo calientes, duros y firmes. No duelen ni se presenta enrojecimiento. Habitualmente la leche fluye con normalidad e incluso gotea haciendo que sea fácil para el bebé alimentarse.

Senos congestionados

Cuando se produce una ingurgitación, lo senos se encuentran muy llenos e hinchados, pero, además, los conductos se obstruyen impidiendo que fluya fácilmente.

Puede presentarse enrojecimiento, sentirse algunos bultos y presentarse dolor. Esta afectación suele presentarse en los dos senos, y a parte de ser muy incómoda para la mamá, puede dificultarle alimentarse correctamente al bebé, pues la areola se pone muy dura y le costará más hacer que la leche salga.